Resumen

La jornada laboral de 8 horas constituye una de las conquistas más reivindicadas en la historia del trabajo. Sin embargo, las demandas de la globalización han inducido a las empresas y a los gobiernos a establecer una diversificación tanto en las formas de contratación, como en los horarios de trabajo. Unas y otros defienden las políticas de flexibilidad laboral como una panacea para resolver los problemas de desempleo y competitividad. Numerosos estudios han señalado que la flexibilidad laboral entendida solo como una medida de reducción de costos, no resuelve ninguno de los dos problemas, pero sí afecta la calidad de vida de los trabajadores. Por ello, resulta indispensable replantearse la necesidad de flexibilizar las jornadas de trabajo, de tal modo que los trabajadores puedan conciliar mejor su vida laboral con su vida personal, garantizando un mejor salario emocional que, indudablemente, mejorará su motivación, concentración y rendimiento y, por ende, facilitará la productividad y la rentabilidad.


Este artículo aborda la historia de la jornada laboral, explora las características de la flexibilidad laboral y, finalmente analiza sus efectos sobre la calidad de vida, de tal modo que pueda considerarse como un factor de salario emocional.