Resumen

Para nadie es un secreto que vivimos sociedades complejas cuya esfera política y cultural está dominada por el discurso de la igualdad y la libertad. La igualdad se asume como un presupuesto universal incontrovertible y se expresa, entre otras cosas, en un igual sistema de libertades individuales y una igual consideración de todos y cada uno ante la ley. No obstante ello, esa conquista del mundo moderno es vista hoy con reparo por aquellos que lejos de reivindicar la igualdad le apuestan a la diferencia. Éste es, sin lugar a dudas, uno de los problemas más acuciantes a los que se enfrenta la teoría política y jurídica actual, y el gran desafío para la teoría constitucional del siglo XXI.


 


El  problema en torno al derecho de las minorías sociales, culturales y étnicas en las Estados democráticos y constitucionales actuales, aunque es uno de los problemas más antiguos de la humanidad, se ha puesto en evidencia luego de la constatación  de que la realidad social actual (política, económica, cultural, psicológica,  histórica, antropológica) es heteromorfa y pluralista, que exige ser reinterpretada a partir de ideas antitética tales y como: universalismo o particularismo, integración o emancipación, igualdad o diferencia, individualismo o colectivismo.