Resumen

El interés por los antecedentes en la atención educativa para  la diversidad  no es nuevo en el siglo XXI, desde hace algunos lustros se ha fijado el interés por el tema al observar numerosas consecuencias de la exclusión en diferentes ámbitos de la vida de las personas, una de ellas la vida escolar.  Desde el Informe de la Unesco (1996) se enunció la diversidad creativa como una opción de los pueblos y un desafío a los caminos lineales, únicos y uniformes, como un cambio de pensamiento frente al valor de los modo de vida propios de las comunidades de los pueblos, para afirmar el valor de su riqueza cultural y como exigencia del bienestar humano como ética global. Por ello, se formularon búsquedas de nuevos criterios de desarrollo humano teniendo en cuenta los factores culturales y socioculturales que influyen en el desarrollo, el objetivo de la comisión encargada a Pérez de Cuellar en esa época fue mostrar como: La cultura moldea nuestro pensamiento, nuestra imaginación y nuestro comportamiento, la cultura es la transmisión del comportamiento tanto como una fuente dinámica de cambio, creatividad y libertad, que abre posibilidades de innovación para los grupos y  las sociedades; la cultura es energía, inspiración y empoderamiento, al mismo tiempo que conocimiento y reconocimiento de la diversidad (Unesco, 1996, p.11).